I made this widget at MyFlashFetish.com.

10.26.2010

..lunática

Era una mañana como otra cualquiera. El frío se colaba a través de la ventana mal cerrada y los escalofríos se sucedían uno tras otro en mi cuerpo.

Estaba en el hospital, cuidando a alguien, con ganas de meterme en mi cama y dormir durante siglos pero aún me quedaba para rato. Y en mi cabeza , siempre tú.

Te necesitaba aquí conmigo; te imaginaba aquí haciendo alguna de tus poses payasas que siempre me sacaban una sonrisa, incluso una carcajada. Deseaba que llegases de la nada y me dieses ese beso en la nariz que me debes. Quería contar tus lunares y que tú contases los mios.

Quería verte ya pero últimamente casi nunca eras mío. Me daba miedo que un día te olvidases de mí y que yo no consiguiese olvidarme de ti. No sabía dónde llegaría contigo pero necesitaba aventurarme a descubrirlo. Estaba cansada de soñarte y despertarme con la cama vacía.

Sabía que muchas mañanas estabas por aquí cerca y decidí probar suerte y enviarte un sms: "Me apetece recorrer el hospital contigo en busca de habitaciones vacías". No esperaba una contestación, no esperaba nada pero algo me decía que lo hiciese y obedecí sin más.

Había conseguido conciliar el sueño cuando el puto móvil empezó a sonar. Me estaba cagando en el responsable pero el corazón se me aceleró de verdad cuando ví el contenido del mensaje: "La habitación 313 está esperándote".

¿Qué significaba eso? ¿Dónde estabas? ¿Qué se suponía que debía hacer? Parecía un flan. Fui hasta los ascensores, nerviosa, impaciente, ¿realmente estabas allí? Apreté el nº 3 (mi número) y mordí la yema de mi dedo gordo izquierdo mientras bajaba.

Habitaciones impares ----> Seguí la flecha hasta dar con la habitación. No sabía si girar o no el pomo. Cerré los ojos, lo agarré fuerte y... alguien tiró de mí hacia el interior de la habitación. Eras tú y parecía que te alegrabas de verme. Me pusiste contra la puerta y me besaste con tal fuerza que pensé quedarme sin respiración. Era cierto, besabas casi tan bien como yo.

Mis manos fueron directas a desabrocharte el pantalón y las tuyas me estrujaban las gemes. Metí mi mano debajo de tus gallumbos y sentí tu polla caliente y dura. Buf, me moría de ganas de tenerla dentro, de sentir como te acelerabas dentro de mí, de mezclar tus jadeos con mis gemidos...

"Necesito que me folles con urgencia" susurré entre beso y beso. "Yo me muero de ganas desde que te conocí" menuda labia tenías. En el fondo sabía que era cierto, ya sabes lo mucho que me quiero. "¿Entonces para qué esperar?"

Ahí demostraste lo mucho que te encanta dominarme. Me agarraste fuerte los brazos y los juntaste en mi espalda como si fueses a esposarme, me apoyaste sobre la fría barandilla de la cama y me quitaste lentamente los pantalones. Sabías cómo ponerme nerviosa, no lo voy a negar. Desde los tobillos notaba como subías besando mi piel, haciendo que se erizase. Tus manos me acariciaban y yo notaba como me empapaba más y más.

Llegaste a mi culito y me diste un azote, ummm. Me encantaba que fueses tan sobrado. Te colocaste exactamente como estaba yo, sentía tu respiración en el cuello. Empezaste a besarme, lamerme, morderme. Tus dedos índice y corazón empezaron a deslizarse entre mis piernas dejándome con ganas de más.

Apretabas con fuerza sobre el botoncito mágico y eso hacía que me retorciese de placer. Quería compensarte pero no podía, estaba completamente a tu merced. Tu mano izquierda seguía apretando el botoncito mientras la derecho desapareció dentro de mí. Me clavabas los dedos al mismo tiempo que tu polla empezaba a crecer cerca de mi culo. Me estabas haciendo esperar demasiado, seguro que te fascinaba verme así.

Tenías los dedos empapados. Tus besos ahogaban mis gemidos para que nadie pudiese pillarnos. No podía aguantar más, necesitaba tener tu polla dentro YA. Últimamente conseguías leerme el pensamiento y de una sola embestida me la clavaste hasta el fondo de mis entrañas. No pude evitar que se me escapase un grito que tu mano quiso tapar. Tu mano tapando mi boca a la fuerza todavía me puso más perra.

No podía moverme, sólo podía dejarme hacer lo que tu quisieses. Me la metías entera, hasta el fondo, una y otra vez. No me daba tiempo a coger aire cuando ya me volvías a embestir. Te habías transformado en un puto animal, sediento, con ganas de llenarme el coñito de ti. Todo era demasiado intenso, demasiado rápido; incluso me hacías daño. Pero era incapaz de pedirte que parases, no quería que lo hicieses. Estaba a punto de tener el mejor orgasmo de mi vida vivida y sólo deseaba que siguieses rompiéndome.

No sé cómo fui tan inocente de pensar que no sacarías al cabrón que llevas dentro. De pronto dejé de sentirte. Me volviste a agarrar pero esta vez te tiraste en la cama y me obligaste a sentarme encima. Esto empezaba a gustarme, ahora podría demostrarte lo bien que se me da follarte. Terminarías viciándote y pidiéndome más y más y más...

Iba a volverte loco, a obligarte a pensar en ese polvazo día y noche, dejarte con ganas sólo de mí, con la necesidad de volver a tenerme en tu cama. Era una egocéntrica y tú eras mi objetivo. Siempre consigo lo que quiero, creo que en eso nos parecemos. Me senté encima de tu polla que estaba ardiendo. Tenías la intención de poner tus manos en mi culo pero te lo impedí. "Ahora mando yo, te jodes. Te jodo".

Te puse las manos por encima de la cabeza y te bese como sólo yo sé hacerlo. Empecé a moverme lento, en círculos, sintiendo tu polla desde todos los ángulos posibles. Subía y bajaba por ella cada vez más rápido, más profundo. Me estaba volviendo completamente loca. Mis manos me acariciaban, de pronto jugaban con mis pechos, de pronto bajaban al botoncito mágico. Tú sólo tenías que disfrutar del espectáculo que te estaba ofreciendo.

No paraba de moverme, de regalarte gemidos, jadeos, de clavarme tu polla enterita en lolita. Te estada gustando, me lo decía tu cara. Quería correrme, empaparte la polla. Aceleré el ritmo, más y más, sin parar. Tú también estabas a punto de estallar porque fuiste incapaz de no apretarme el culo y moverme todavía más rápido.

Nos habíamos olvidado de que estábamos en un hospital lleno de gente, de que no podíamos hacer ruido. Aquella habitación se estaba inundando de gemidos, gritos, jadeos, nos daba por culo que alguien pudiese entrar y vernos. En aquel momento sólo queríamos corrernos juntos, como otras muchas veces pero esta vez sí estábamos juntos de verdad.

La velocidad con la que tu polla entraba en mí se hubiese cargado cualquier cinemómetro. Dentro, fuera, arriba, abajo, rápido, muy rápido, aaaaaaah! Nuestros corazones se iban a salir del sitio, la respiración era difícil de controlar y el calor que sentía dentro parecía quemarme de verdad. Era incapaz de moverme, me quede tumbada en tu pecho, sintiéndote tan acelerado como yo.

Nos había gustado, mucho, seguramente teníamos ganas de repetir pero, si eso pasó o no es otro cuento.

1 comentarios: